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Garai es una de las doce anteiglesias que antaño constituyeron la Merindad de Durango en cuyas Juntas Generales tomaba parte haciendo uso del 6º asiento. Hoy día presenta una extensión de 7,12 Km2 y un censo de 339 habitantes (2010). Anteiglesia eminentemente rural y ganadera, dado que su ubicación y configuración geográfica de tierras en fuertes pendientes y carente de cursos de aguas le dejo fuera del mundo de las herrerías y ferrones, por ejemplo.

Originariamente unas comunidades surgidas de unos primeros núcleos datables hacia el siglo IX de nuestra era crean la primera ordenación del espacio que darán paso a una estructura conocida como la cofradía que podríamos definir como las barriadas o pueblos iniciales que fueron originariamente autónomas entre ellas. Las necesidad de una ayuda mas amplia que la que otorga el entorno inmediato para hacer frente a retos mayores como obras de infraestructura al construir puentes y caminos, las necesidades de defensa en tiempos inestables etc. hacen que unas cofradías se auñen pero también genera que una impongan su hegemonía sobre las de su entorno.

En Garai hay dos espacios o cofradías iniciales, la del entorno a San Juan de Momoitio y la propiamente de Garai, cuyo núcleo originario lo podríamos situar donde hoy día se asienta la iglesia de San Miguel Arcángel. La unión de estos dos focos iniciales generaron la anteiglesia de Garai. No hay una fecha fija para datar este proceso de unificación aunque es de pensar que se desarrolló durante los siglos XI y XII. Habitualmente tal y como ocurrió en Garai el nuevo espacio adoptara el nombre de esa cofradía principal a la hora de nombra la anteiglesia. El nombre de anteiglesia se adopta de la costumbre en un inicio de reunirse los vecinos en el pórtico de la iglesia es decir "ante la iglesia" que en el caso de Garai será la de San Miguel Arcángel. La cofradía perdura en el tiempo dentro de la anteiglesia como espacio político para las elecciones de cargos, distribución de los impuestos, explotación de los montes propios de la cofradía así como los comunales de la anteiglesia.

A diferencia de la actualidad en que se hace uso del sufragio universal de una persona un voto en esta estructura el voto corresponde al caserío y por ello se ejerce un voto por cada caserío indistintamente del numero de personas que habiten el mismo. El derecho de acudir a asamblea de la cofradía o de la anteiglesia y de ejercer el voto etc. en principio lo ejerce el "etxaun" o señor de la casa.

La anteiglesia es presidida por un fiel (alcalde) con la ayuda de varios cargos menores. La elección del alcalde no es en base a un proceso electoral sino en el principio de que todos los caseríos, es decir sus "etxaunes" han de ejercer el cargo, para ello se utiliza un curioso sistema. Se introduce en un sombrero las papeletas con los nombres de las dos cofradías de las anteiglesias, tras lo cual se sacan las papeletas de una en una generando el azar una lista de preferencias. Posteriormente se introducen en el sombrero las papeletas con los nombres de los caseríos de la cofradía que ha salido en primer lugar. Se sacan dichas papeletas y nuevamente el azar genera un orden de caseríos. A continuación los de la cofradía segunda cofradía y consecuentemente se genera el orden de todos los caseríos de la anteiglesia que en los años venideros, muchos casos durante mas de medio siglo, han de ejercer los cargos municipales. Cada cargo tenía una duración de un año y cada anteiglesia tenía también sus características propias que también diferencias en algunos aspectos del sistema general que hemos descrito, como por ejemplo la participación o no en los cargos municipales de los arrendatarios. El fiel o alcalde solía llevar a la hora de presidir cualquier acto, reunión, baile etc. en su mano el chuzo que era el símbolo del poder que ostentaba.

Por los pocos datos que disponemos se intuye que la historia en Garai transcurrió monótona, rota puntualmente por incidentes bélicos puntuales que, más que alterar la vida en Garai, alteraron la de sus habitantes que hubieron de tomar parte en ellas, o por marcha de los segundones que hubieron de abandonar el caserío para encontrar sustento como clérigos, militares u hombres de fortunas en las Américas o como canteros y maestros de obras en las tierras de Castilla y que muchos de ellos alcanzaron gran prestigio y renombre en sus oficios.

Sus caseríos, surgidos en el siglo XV sustituyendo a las cabañas del medioevo, unidos a esas tierras empinadas, es la imagen casi perpetua de Garai. Un pueblo que hoy día aún trabaja la tierra, que sirve de hábitat y refugio de muchos de sus habitantes que diariamente descienden al valle a trabajar en pro de su sustento y que se esta poblando con nuevas edificaciones, generalmente aisladas, que tratan de dar futuro a una comunidad milenaria.

A la sombra de los robles que rodean la ermita de San Juan de Momoitio iniciamos nuestra andadura por el pasado y el patrimonio cultural de la anteiglesia de Garai. En el siglo II después de Cristo en este entorno de San Juan de Momoitio se asentó una población probablemente tras la desocupación del cercano recinto fortificado de Tromoitio sito sobre el actual Garai que hasta ese momento les había servido de poblado. Tras este primer periodo en el siglo IX se vuelve a habitar el entorno de Momoitio. La comunidad que lo ocupa rotura este espacio, construye en el sus viviendas, erige su iglesia y asienta su cementerio. La vivienda consistía en chozas circulares o elípticas con paredes compuesto por un entramado de ramas cubierto con barro y un tejado abrigado con hierva seca o algo similar, Alrededor otras chabolas eran utilizadas como granero, cuadras etc. configurando un núcleo habitado por una familia y sus parientes cercanos. Los habitantes además de cuidar los ganados, cultivaban las tierras próximas a sus viviendas plantando en ellas hortalizas, manzanos y cereales como el mijo o la escanda. No era una sociedad aislada, muchos elementos denotan que mantenían contactos con otros pueblos del norte peninsular.

La iglesia consistía el centro religioso y social de la aldea. La de Momoitio era una construcción rectangular de unos 15 metros cuadrados, erigida de piedra y postes de madera cubierta con un tejado de madera y materiales vegetales. En su lado este se situaba el altar. Además de su función religiosa era el centro para la celebración de reuniones, toma de decisiones y resolución de los conflictos de la comunidad. En el cementerio las tumbas eran excavadas en la tierra. Muchas de ellas eran cubiertas con gruesas losas que presentan en su lado oeste un orificio de unos 7 centímetros de diámetro. Aún cuando la comunidad era cristiana, sobre el agujero que presentan las losas que cubrían las sepulturas, se realizaron hogueras rituales muestra de la pervivencia de costumbres precristianas. Para señalizar las sepulturas y evitar que fueran destruidas al hacer nuevos enterramientos se hincaban piedras verticales a la cabecera del las mismas que denominamos estelas. Generalmente anepigráficas, sin inscripción, aunque algunas de ellas llevaban dibujos o un texto en latín donde se indicaban el nombre del difunto y en ocasiones su condición social precedido de la invocación a Dios "In dei nomine...". Gracias a estas estelas conocemos los nombres de algunos de los primeros pobladores de Momoitio; Aostarri, Hoitarri, Munnio, Sempronio o Anterazoni.

Hoy día si nos acercamos al pórtico de la ermita desde sus vanos podemos ver el interior de la misma. Frente a las ventanas se nos muestran las fragmentos de estelas de los siglo IX-XI halladas en este entorno durante las obras de restauración. Al fondo el retablo presidido por San Juan Bautista.

En el lateral sur de la ermita se ha reconstruido el cementerio medieval. Se han recuperado las laudas sepulcrales de los siglos IX y X colocándose tal y como se encontraban en aquella época. Se han reconstruido, a partir de los fragmentos hallados, las estelas que recolocándose en sus lugares originales.

Las dos ventanas que tiene la sacristía de la ermita se han adecuado como espacios de exposición. En las mismas el visitante podrá conocer la importancia histórica del conjunto, mediante fotografías, textos, reproducciones arqueológicas, etc.

Los cambios sociales, políticos y económicos generan en el siglo XII el declive de San Juan de Momoitio. Unas aldeas se imponen sobre otras y sus iglesias acaparan las funciones religiosas como el de los enterramientos quedando relegados estos pequeños centros religiosos a meras ermitas rurales.

Caminando hacia Garai hallamos en el cruce de los caminos que conducen a Oiz/Goiuria y Garai la ermita de Santa Catalina. La tradición señala que fue fundada por los de la casería de Duñaiturri, pero es de señalar que la actual edificación es una reconstrucción de 1773. Destaca en la misma la balaustrada de madera de su frente que permite observa el interior de la misma donde podemos observar la imagen de la Santa Catalina santa titular de la ermita así como un Cristo crucificado popular de gran tamaño.

Frente a la ermita se sitúa un sarcófago de los siglo IX – X posiblemente trasladado en su día desde la cercana ermita de San Juan de Momoitio. Es preciosa la vista panorámica del núcleo de Garay y otras zonas de Berriz y pueblos limítrofes que se observa desde el pórtico de esta ermita.

Continuando nuestro paseo hacia Garai a la entrada de dicho pueblo, a la vera del camino, nos encontramos con la iglesia de San Juan Evangelista también conocida como "Elizabarri". La pequeña comunidad de Garai no tuvo suficiente poder como para mantener una parroquia propia frente a las parroquias circundantes de San Pedro de Berriz y San Torcuato de Abadiño. Los patronos de estas parroquias deseaban recolectar para ellos también los diezmos que debían de abonar los feligreses de Garai y lo lograron generando que el territorio de esta anteiglesia y sus habitantes quedaran, en el ámbito espiritual divididos entre las parroquias de Berriz y Abadiño.

Esta pequeña iglesia dedicada a San Juan Evangelista se edificó en 1550 como filial de la parroquia de San Juan de Berriz. Hoy en día no tiene culto y se dedica a acoger iniciativas culturales del municipio de Garai. Es un templo sencillo, dotado de una sola nave con la cabecera ochavada y cubierta con una estructura de madera de roble cruda, sin tallas ni policromías compleja y muy poco frecuente en el País Vasco.

Hay indicios de que inicialmente se trató de cubrir la nave con una bóveda de piedra labrada, pero parece que la parroquia no tenía suficientes recursos económicos para abordar el proyecto y prefirió inclinarse por una solución más barata, y también más original, de carpintería de armar. El coro alto, que ocupa toda la anchura de la nave, es también una obra de carpintería de armar. Toda esta obra de carpintería, incluida la estructura del techo, estaba completándose hacia 1616.

De la escasez de ingresos de San Juan Evangelista es también prueba la decoración pintada en los muros interiores de la iglesia: cuatro fragmentos de pintura al temple que simulan arquitecturas, tallos vegetales, hornacinas y columnas. Parece que los feligreses de Garai tuvieron que contentarse durante una época con falsos retablos pintados en las paredes, en vez de con auténticos altares de mazonería. Las más antiguas de estas pinturas, las del altar, se remontan a 1550 aproximadamente, pero las demás son barrocas, de los siglos XVII y XVIII.

En la actualidad se conservan dos retablos laterales de madera dorada y policromada. Uno de columnas salomónicas, armado hacia 1700, dedicado a la Virgen que en su parte superior presenta la imagen de Santa Ana con la Virgen María niñas. Otro dotado de columnas toscanas estriadas, más clásico y proporcionado, construido hacia 1635 y presidido por la imagen de San Antonio Abad, con San Antonio de Padua y San Lorenzo a ambos lados. En la parte superior presenta la imagen de Santa Agueda.

La nave en su suelo alberga las antiguas sepulturas cubiertas con tres o cuatro losas las cuales se usaban hasta la construcción del cementerio actual en el siglo XIX. En el exterior presenta una pequeña torre de campanas neoclásica de tres cuerpos rematada en cúpula, diseñada por el maestro de obras durangués Mateo Barrenechea en 1850.

Junto a la iglesia se alza la antigua casa-cural en la cual, tal y como nos recuerda la placa que ostenta en su fachada, nació Valentín de Zubiaurre El 13 de febrero de 1837. Valentín de Zubiaurre compuso infinidad de obras musicales y ejerciendo como Director de la Capilla Real de Madrid desde 1878 hasta su fallecimiento en 1914.

Al final de la calzada que desciende de la iglesia de San Juan hacia el ayuntamiento se alza el caserío Garaigoitia reconstruido en 1574, sustituyendo a otro anterior a iniciativa de Lope de Garai casado en 1560 con Marina de Arria heredera de una de las familias más poderosas de Berriz. El actual edificio se nos muestra como un caserío en su topología pero con características de palacio renacentista italiano en cuanto a los materiales y detalles ornamentales como las diversas mensulas y ventanas ricamente decoradas de su fachada en la cual destacada inscripción que dice:

"En el año de mil quinientos i sesenta i cuatro esta casa fue reedificada por Ioan de Garai i Lope de Garai i Arri su hijo señor de las dichas casas los quales fueron hiyos descendientes por linea reta varon de la casa de Urecha de Suso que es casa infancona i de notorios hiyodalgos i por la parte femenia de las casas de Uncella y Mallea. C"

Este caserío sufrió un incendio a principios del siglo XX que destruyó parte del mismo pero no afecto a su hermosa fachada.

Cercano a este caserío se nos presenta la plaza de la anteiglesia, centro neurálgico de Garai. La misma se nos muestra presidida por el ayuntamiento de Garai. La anteiglesia ya disponía de ayuntamiento en el siglo XVIII, pero dado el mal estado en que se hallaba dicha casa se acordó derribarla y hacer un edificio nuevo, encargándosele en 1850 a Mateo Barrenechea diseñar un nuevo ayuntamiento. Mateo Barrenechea tuvo en cuenta el entorno rural en el que había de asentarse, diseñado en realidad, a pesar de ser una casa para uso administrativo, un caserío con "etarte" con arco que acogiese el ayuntamiento, el herriko taberna y otros servicios municipales.

En 1968 fue reformado bajo la dirección del arquitecto Javier Ortega Uribeetxebarria adquiriendo la fisonomía que presenta hoy día. En el centro de su fachada ostenta el escudo de Garai. El ayuntamiento en su interior guarda varias obras pictóricas de los hermanos Zubiaurre así como el chuzo de la anteiglesia de 18 y la bandera municipal ejecutada en 1886. Presenta un salón de plenos curioso con los nombres de los caseríos que componían Garai en el siglo XVIII tallados en los respaldos de los bancos del mismo.

La plaza de Garai constituye uno de los lugares más importantes del mundo del folklore vasco. La tradicional dantzari dantza ha perdurado a lo largo de los siglos en seis anteiglesias del Duranguesado; Iurreta, Izurtza, Mañaria, Abadinó, Berriz y Garai. La dantzari dantza es en realidad un conjunto de nueve danzas. Cuatro de ellos son danzas de ritmo y coreografía individual similar; banango, binango, launango, zortzinango. Tres danzas se ejecutan con el uso de armas, bien palos o espadas, son las denominadas ezpata joko nagusia, ezpata joko txiki y makil dantza. La primera danza, agintariena, constituye una danza en la que el elemento principal es el ondeado de la bandera de la anteiglesia, bandera propia del lugar que ha perdurado desde épocas medievales y cuya copia mas antigua conservada en la actualidad data de 1886. El conjunto de Bailes de la dantzari dantza finaliza con la ejecución del txotxangillo en el transcurso del mismo uno de los dantzaris, el capitán, es alzado sobre el resto de los componentes del grupo.

Tras la dantzari dantza se saca la cuerda para ejecutar el baile de la erreglak en el transcurso del cual se baila el aurresku, atzesku y la jota. Las mujeres de Garai ejecutan este baile, las erreglak, el día de Santa Ana tras finalizar la dantzari dantza.

Además de estas danzas, que se bailan el día 25, festividad de Santiago, y el 26 día julio festividad de Santa Ana, Garai conserva una danza que solamente se ejecuta en esta localidad, es la conocida como el "Gernikako Arbola". El día 25, tras la misa, los dantzaris trasladan en procesión la imagen de Santiago de la iglesia de San Miguel a la de San Juan. Al llegar frente al ayuntamiento se detiene la comitiva y tras ondear la bandera frente al santo se ejecuta dicho baile con espadas en el que se le rinde homenaje al santo. El día 26 se realiza el recorrido en sentido inverso, de San Juan a San Miguel, ejecutándose nuevamente a danza en la dicha plaza.

En la plaza se sitúan dos restaurantes en los cuales es posible degustar un trago por ejemplo de txakoli del entorno que refresque la garganta o si es deseo del viajero saciar el hambre con productos de la comarca. Uno de ellos, el Heriko Taberna, situado en los bajos del ayuntamiento es heredero de las tabernas de propiedad municipal que en los pasados siglos suministraban de caldos a los habitantes del lugar. El otro, Restaurante Garai, ubicado en la casa situada frente al ayuntamiento abrió sus puertas en la década de los años 60.

Para finalizar reseñar el mirador panorámico habilitado en un lateral de la plaza. Un lugar precioso para deleitar con la cestería de los montes del Duranguesado desde el mítico Anboto, morada de la diosa Mari, hasta el Mugarra tras pasar la mirada por Unzillaitz, Sabigain Eskubaratz.

Dejando detrás la plaza encaminamos nuestros pasos hacia la iglesia de San Miguel Argangel, actual parroquia de Garai, Al lado derecho del camino, frente al frontón, se alza la casa de los Zubiaurre. Erigida en las postrimerías del siglo XX es la casa familiar de una de las sagas de intelectuales más importantes que ha surgido en Euskal Herria.

El elemento inicial lo podemos establecer en Valentín de Zubiaurre Urionabarrenechea (1837 - 1914) fue músico, compositor de gran numero de obras musicales de los mas diversos estilos, sucedió al maestro Hilarión Eslava como Maestro Director de la Capilla Real de Madrid en 1878 continuando en dicho cargo hasta su muerte en 1814. Sus hijos Valentín (1879 – 1963) y Ramón Zubiaurre Aguirrrezabal (1882 – 1969) constituyen dos de los más destacados exponentes de la pintura vasca del siglo XX. Su hija Pilar de Zubiaurre Aguirrezabal (1884 – 1970) desarrollo principalmente en Madrid y en su exilio en México una destacada actividad como escritora, promotora de la cultura y de la emancipación de la mujer. También se halla vinculado a esta casa por su matrimonio con Pilar de Zubiaurre uno de los mayores críticos de arte del arte del siglo XX Ricardo Gutiérrez Abascal (1888 - 1963) conocido por el seudónimo de "Juan de la Encina". Una placa en la fachada recuerda la vinculación de los hermanos pintores con la dantzari dantza. El jardín de la casa alberga varios árboles plantados por la familia en recuerdo de los miembros de la misma.

Al final del camino nos encontramos con la Iglesia de San Miguel Arcángel. Apenas se conocen datos referentes al asentamiento religioso inicial que se erigía en este lugar. En las obras de acondicionamiento del entorno se encontraron varias sepulturas, con cubierta monolítica y agujero en su cabecera, similares a las halladas en las excavaciones del San Juan de Momoitio y que los historiadores las dataron entre el siglo VIII y XI.

La actual edificación que fue construida en el siglo XVI, presenta dos puertas de acceso de medio punto adoveladas, y una torre de campanas erigida en 1855 bajo la dirección del durangues Pedro José de Astarbe. Esta ermita inicial tomó la categoría de parroquia en 1545, aun cuando continuó dependiendo de la parroquia de San Torcuato de Abadiño como anexa a la misma. Los vecinos de Garai que eran feligreses de esta parroquia exigieron y lograron en 1555 que uno de los curas de Abadiño residiera de manera permanente en Garai. Según indica el historiador de Berriz Juan Ramón Iturriza, en 1739 albergaba en su interior 29 sepultura y su feligresía atendía a 150 personas de comunión diseminadas en 32 casonas. En su jurisdicción también se ubicaba un molino, una taberna y la ermita de San Juan de Momoitio.

Hoy día su interior lo preside un retablo neoclásico procedente de la catedral de Santiago de Bilbao. En el centro se nos presenta una talla de San Miguel y en su entorno diversos relieves muestran el nacimiento de niño Jesús, la adoración de los Reyes Magos, la huida a Egipto.

En sus laterales podemos ver, a la derecha, la imagen de Santiago que se traslada en procesión el día de su advocación, y la izquierda una hermosa Andra Mari del siglo XVI. En las paredes del templo cuelgan dos grandes cuadros de los hermanos Zubiaurre. Uno de ellos es una copia realizada por Ramón de Zubiaurre de la Anunciación de Fray Angélico y la otra un muestra una Andra Mari junto con dos espatadantzaris que custodian la misma y un grupo de aldeanas orando inmersos e un paisaje rural idealizado. Entre ambos cuadros se sitúa un Cristo crucificado de gran tamaño.